Algunas fotos del recital dentro del Ciclo del Siglo, hechas por Estel Boada 

La web del Ciclo

Un ser infinitamente indeterminado

De acuerdo con la circunspección del tiempo,
deliberemos si debes sentarte aquí y ahora.

Palpar lo hallado y morir junto a lo arrebatado.
Como aquel caballo que habló con un loco,

un anuncio contradictorio este del ser,
una vía de escape conciliadora la del tiempo.

Nombrados tú y yo,
la índole es la trascendencia:
dejarse llevar, o permanecer atado.
¿conciencia o ingenuidad?

elijo la dispersión de la razón,
el caballo en la acera
con el que fundirse en un abrazo,

la desconexión,
la no aprehensión,
la no comprensión de la culpa.

Corrección

Mañana cuando no estés saldré a buscarte,
cuando sea demasiado tarde.
Cuando sepa que ya no tengo ninguna oportunidad.
Cuando Melancolía esté aquí, arrasando todo a su paso.
Cuando sepa que todo está muerto,
que mi tren ha pasado,

Cuando no espere nada de nadie.
Cuando haya visto tu última caída de ojos,
cuando ella ya los haya puesto en blanco.
Cuando salgas por la puerta.
Cuando la maleta ya no esté encima de la silla de la habitación.
Cuando el olor de tu bolsa de cacahuetes ya no impregne todo.
Cuando ya no se oiga el CD de Charles Aznavour,

Entonces querrá decir que ya no estás,
y todos estaremos en paz.
Pero será como una novela costumbrista en la que hay una escopeta apoyada en la pared
y todo los personajes piensan en el peor de los casos.

Blanco y negro

La película empieza con un plano general, de pronto se acerca hacía la casa, zoom a la ventana. Empieza la voz en off de un hombre, está doblada al español. Dentro de la ventana se vislumbra humo como si saliese de una pipa, alguien fuma. Parece una villa inglesa colonial y la luz es neutra, como si estuviese nublado.

Cambio de plano, título y créditos, seguidos de un plano detalle. Una mano femenina con las uñas pintadas, de pronto desaparece en un bolsillo de un vestido. Primerísimo primer plano de unos ojos, pintados y llorosos. No es una ninguna actriz reconocida, pero es todas ellas al mismo tiempo. Mira a su interlocutor delante de ella con ojos tristes, las pestañas con rímel al estar mojadas se agrupan formando minúsculas montañitas negras debajo de sus ojos. El pigmento negro se esparce por las mejillas. El plano continúa estático, torturando a la actriz. Ahora su mano forma parte de este plano y se ensucia los dedos al querer apartar la humedad de los ojos. Las pestañas se separan.

Las lágrimas se han acabado, el plano se aleja. Primero un primer plano, luego deja paso a plano americano, donde la vemos con su vestido de chaqueta y falda clásico con cuello de pelo. Levanta la mano como despidiéndose. Sigue quieta e intenta sonreír aunque los ojos siguen húmedos. La cámara se va alejando dejándola atrás, quieta. El plano cada vez es más general, la casa está detrás de ella, las ventanas como la de antes están arriba de todo. Desde aquella ventana aún se ve el humo saliendo de una de las esquinas de dentro de la oscura estancia.
El plano cada vez es más general, panorámico. Ella sigue allí de pie parada y la casa detrás.

La cámara se para ahí y se queda un tiempo, como despidiéndose, y suavemente empieza el fundido a negro y la joven y la casa desaparecen para siempre.

El domingo que viene, 16 de febrero, recital de poesía variada, performace y spoken word en El Siglo de Sant Cugat, un lugar único repleto de libros!

El domingo que viene, 16 de febrero, recital de poesía variada, performace y spoken word en El Siglo de Sant Cugat, un lugar único repleto de libros!

La teoría

Tengo la teoría de que los trenes son demasiado pequeños,
y las maletas demasiado grandes.
La teoría de que los yogures nunca se caducan,
la teoría de que la niebla no sigue la proporción áurea.
La teoría de que el zumo de manzana apenas contiene fruta.
La teoría de de que dos poetas tienen demasiado ego para enamorarse el uno del otro.
La teoría de que hay más escritores de poesía que lectores.
La teoría de que el amor no se encuentra si no se busca.
La teoría de que esto realmente no es una poesía.

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Alguien va a morir

Va a morir muy joven. Bella y moribunda.
Piensa que tú eres como el ganador de la partida.

Tú sigues aquí. Ella no.
Su carnet se expira.
Y no se lo van a validar de nuevo.

Se marcha. Está nominada.
Y tú no.

Tú seguirás aquí, con nosotros.
Me refiero a todos, no sólo tú.
Todos seguiremos aquí.
Menos ella.

Es injusto.
Y es justo que lo lleve mal.

Lo siento.
Solía llevar la muerte mejor.
Cuando era más joven.

Lo justo y lo bello

Lo justo y lo bello,
una meta a alcanzar;
la felicidad, la justicia,
una verdad suprema.

La memoria,
permanente y caduca.
La pregunta:
¿es un gesto de amor un gesto moral?

Mientras,
las fronteras de mi biblioteca me protegen del mundo exterior,
de una vida ordinaria.

Hasta entonces,
soy como Sylvia Plath,
escéptica y vertical.

Los buitres

No he dormido esta noche,
que se me coman los buitres el alma y el cerebro.
El síndrome.
Que se me coman el páncreas,
que como un sanjacobo guardo en mi interior,
y no lo quiero, no lo uso.
Que se lo coman los buitres.
Que se beban el agua embotellada que hay detrás de la nevera,
las galletas,
que se lleven mi ordenador, mis discos.
Ya no los escucho.
Ya no me gusta Bob Dylan.
Que se lo lleven todo,
que se lo coman,
el páncreas y el alma.
Los árboles de la ventana,
el paisaje bucólico,
el invierno triste,
que se lo coman,
que traigan un nuevo día.
Que se lo coman los buitres,
las manos frías,
los trabajos por hacer,
los que provocan que no duerma,
el alma cansada, el cerebro derretido,
que se lo coman.
Los lugares vacíos,
la noches sin ruidos,
que se lo coman los buitres, todo,
que no dejen nada.
Ni el páncreas, ni el alma,
que sólo me dejen el sueño.

La señora de las moscas

Hoy fui a la tienda de chucherías,
a la que iba durante mi infancia,
y todo seguía igual.
Como si desde entonces estuviesen los mismos caramelos, piruletas y regaliz, exactamente los mismos, en el mismo lugar.
Seguían inmaculados, felices, recuerdos de Oompa-loompas, y pesetas de chocolate envueltas de oro. Felicidad azucarada.

Pero las moscas habitaban la trastienda, pudriendo las bambalinas, detrás del telón.
La mujer propietaria de la tienda dice no poder jubilarse,
¿de qué vivirá entonces, si no es de los dulces?
Está atrapada como una una bella durmiente,
a que alguien la rescate de entre los regalices,
los caramelos y los chicles a tres céntimos la unidad.

No tinc perquè dir-te que t’estimo

No tinc perquè dir-te que t’estimo,
encara que ho faci,
encara que els dimonis del meu cap
m’estrangulin a les nits,
forçant-me a que t’ho digui.
encara que tots els dies pensi en tu de les 11 a les 19 hores,
encara que besi altres llavis amb la imatge del teu cabell imprès al meu cervell.

és una força la que em tira enrere,
i fa que no pugui dir-t’ho,
que no pugui ser valenta,
i escric en català aquests versos perquè sé que no els entens,
i em forço a pensar que no ho fas,
i així poder seguir amagant-me,
rere ells, rere la literatura,
rere les paraules, el meu únic amagatall.

i t’espero,
t’espero totes les nits encara que sé que no vindràs,
perquè no t’ho he dit, perquè no t’he demanat que vinguis,
ni ho faré,
seguiré pensant en tu de les 11 a les 19 hores,
besant altres llavis amb la imatge del teu cabell imprès al meu cervell,
perquè tinc por,
perquè sóc una covarda,
i perquè no tinc perquè dir-te que t’estimo.

Forever Young II

El sonido de los trenes era ensordecedor,
seguía el ritmo de nuestro deambular,
corriendo por los túneles de la estación,
grafiteados y con neones parpadeando.

Iba a anochecer pronto,pero como era primavera parecía que el sol no se fuese a poner nunca.
Saliendo del túnel nos esperaba delante de las vías nuestro destino,
un horizonte acompañado de mar y de arena que ya se enganchaba bajo nuestro pies.

Nos empezamos a quitar la ropa mientras corríamos,
buscando el que sería el primer baño de la temporada,
que deseábamos como si se tratase del último.

La botella de Bourbon había hecho efecto,
no importaba lo fría que estuviese el agua,
la euforia había hecho desaparecer el sentido del tacto.

Y este solo apareció pocas horas después,
cuando tumbados en la arena, empapados,
todos nos mirábamos y sonreíamos.

El horizonte que habíamos venido buscando amanecía de nuevo,
encima del mar, tal y como lo recordábamos, como la última vez.

Los trenes volvían a ponerse en marcha,
así que nos adentramos de nuevo hacia el túnel,
las vías vibraban, como nosotros;
con la arena aún pegada en la piel.

El nicho

Ya no esperaba nada al otro lado de la cama.
Ni un cabello, un olor, una mano, presencia alguna.

Dichosos aquellos que supieron alguna vez lo que es amar.
Yo ni tan siquiera lo he buscado, pero una vez lo encontré.
Y amé, hasta que me salieron ampollas en el corazón de tanto amor.

Pero ya ni siquiera queda el olor a podrido de ese ayer,
y la cama sigue vacía.
Se ha convertido en un nicho negro que me aguarda a la vez que me resguarda.
De otros cabellos, olores, manos, presencias.

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Cosas propias de la enfermedad I y II

La ética está por encima del Estado,
por encima de la sumisión, el acato y las normas.
¿Qué es lo justo?
Un futuro reventado que es un presente,
exilio y pobreza,
falta de oportunidades,
capitalismo corrosivo
e individualismo incandescente.

——

Ayer vi llorar a un chico delante de mí en la sala de espera de un hospital más.

Aunque fue triste no hubiese sido nada del otro mundo si no fuera porque hace dos meses era yo la que estaba llorando sentada en el mismo asiento de la misma sala de espera.

Ambos esperábamos al mismo doctor,
y en un arrebato de la belleza triste propia de la enfermedad
me alegré de no estar sola en ese lugar y de haber compartido ese momento.